" Yo no dejaba de repetirme que ninguna mujer del mundo era una puta, sólo la mía"
Henry Chinasky, FactotumTranquilos, ya estoy mejor. Las tres bombas de antibiótico en tres días, volver a ver
"El Padrino",
"Persiguiendo a Amy" y
"Uno de los nuestros", ayudar en una fractura de cadera y una mañana con el DrMnt( pero de ello hablaré mañana que acabo en el servicio), me han devuelto sano y salvo al mundo de los vivos. Cuando uno duerme más que vive y lo que vive lo hace dentro de un hospital, tiende a desorientarse temporoespacialmente, hacer demasiadas regresiones al pasado, tener sueños extraños que se mezclan con la realidad( en definitiva, delirio puro y duro) y despertarse con la solución a todos sus males, pero sin posibilidades de alcanzarla. Por ello este post estará dividido en esas tres partes:
-Vitote en Flashback: de repente, no era julio de 2008, era julio de 1996 y estaba en el campamento con todos mis colegas, con aquella pandilla de trastos que se acabó disolviendo, le contaba al Domin una historia de Robleda, yo llevaba la camiseta del Madrid( imaginaos cuanto hace de eso) y el la del Street Fighter, qué míticas. Después se colaba Tn que le tiraba a JM un pañal que habían dejado los tenderillos en la plaza del pueblo. Y yo ganaba a las chapas. Después era julio de 2001, yo le besaba por primera vez y me sentía el tipo más afortunado del mundo, creía que nada cambiaría, que cogeríamos el petate y nos largaríamos por el mundo. Yo podría trabajar de carpintero y ella limpiar casas y todo nos daría igual porque estábamos juntos. Viviríamos como las parejas de los libros de Bukowsky, riñendo como siempre, hambrientos como siempre, pero amándonos como nunca. Éramos unos críos. Era septiembre de aquel año y todo se acababa. Era julio del siguiente y todo volvía a ser igual. Todo se volvía un puñetero círculo borroso en el que las fechas bailaban y se daban de puñetazos con sus sucesivos novios. Me duelen las manos, quizás sea por eso. Después llegaba 2003, y empezaba la facultad, y empezaban las ilusiones, de repente volvía a ser 2008 y me robaban 1,5 puntos por nosequé criterio, se esfumaban las ilusiones...me lavaba para un recambio de prótesis, volvía la ilusión. Me veía en 1992, y mi abuela y yo veíamos a Fermín Cacho ganar el
"milquini".
-Vitote con sueños raros: Anoche robé un banco. Pero no sé por qué motivo Jcb era mi cómplice. El peor cómplice que me podía haber buscado. Joder, JI que chana de ordenadores, A que es un tipo grande e impone, Cht que sabe abrir todo lo que se le ponga por medio. Pues no, Jcb, la última persona en la tierra capaz de robar algo. El caso es que no sé por qué, me escapaba nadando y mi padre en lugar de reñirme me decía
"lo pondremos con el resto". Me cambiaba de ropa y me ponía un maillot ciclista para huir en un triciclo a casa de mi hermano. Muy extraño. Todo me parecía real, hasta que me dí cuenta de que con Jcb no podría robar ni a una ancianita con andador. Una pena porque esos dos millones de euros me venian que ni pintado.
En el siguiente sueño era un jabalí, el jabalí es mi segundo animal favorito( después del guepardo), por su fuerza y su resistencia, por su capacidad para soportar los balazos y por cómo protege a sus crías por encima de todo. Me alegraba ser un jabalí, además aquellas trufas estaban ricas. El maldito taladro del vecino me despertó...¿cuándo van a acabar la dichosa obra?
-Vitote con la solución a todos sus males: como me dijo un día mi ex-alumno de clases de verano G,
"a tí lo que te paha eh que toah lah mozah son poco p´a tí macho, lo que tié que jadel( hacer, robleanismo)
eh bahar el listón, yo no tengo listón". Más razón que un santo, pero el problema nunca suele estar en los listones, sino en el equipaje que llevamos. Cuando me voy de viaje suelo llevar una libreta para anotar ideas, direcciones etc y cuando acaba lo tengo lleno de papelitos de cervezas, entradas, bonos de transporte y demás basura que guardo para recordar que algún día hice ese viaje. Y realmente eso no sirve de nada, porque siempre estará todo en mi coco, jamás podré olvidar el día que fuimos a Túnez capital aunque pierda la tarjeta del taxista, ni la noche despiertos por Berlín durmiendo en aquel garito los cinco hasta que cerraron, ni París con y sin aunque pierda el ticket del RER, ni tantos y tantos viajes. Pero sigo guardando esas cosas inservibles, hasta que un día hago limpieza y justo cuando estoy a punto de tirarlos, los meto en una carpeta. Creo que almaceno demasiadas carpetas con recuerdos, y debería de tirarlas todas para que dejen de estorbar, para no llevarlos a cuestas siempre y que aparezcan cada vez que los ves en una sonrisa, en unos ojos o en un simple gesto. Cuando estamos mal, nos pasamos el rato recordando los buenos momentos, lo que en lugar de hacernos sentir mejor, nos hunde un poquito más en esa miseria de mocos y rendijas de persiana. Está claro que nunca volveré a tener diecisiete ni dieciseis( ni quiero, Virgencita Virgencita que me quede como estoy), pero tendré veintitrés y veinticuatro y los que vengan, y no quiero pasarme el resto de mis días recordando que una vez estuve en la cima y me echaron, y yo en lugar de buscarme otra montaña, me he quedado a los pies de ésta recordando una y otra vez cuánto disfruté subiéndola. ¿Alguien sabe dónde coños he dejado mi piolet?
Qué bueno es estar recuperado para la vida real...
Para despedirme, una foto de Villa, la nueva beagle de mi hermano, tiene un par de meses y el nombre, sí, es en honor al futbolista.