miércoles, 11 de julio de 2007

MIS RITUALES


Cuando era un ñajo el verano empezaba cuando te ponías por primera vez los calcetines viejos de tu hermano y salías a colocar estratégicamente costras y rozones en tus extremidades. Pero no empezaba realmente hasta ese día, sí ese día en que tu padre te decía aquello de "vamos a preparar las bicis". Era un dia especial, rodeado casi de tanta magia como el día de reyes. Pinchazos, grasa de caballo, rodamientos partidos...y un largo etcétera de arreglos. No tardábamos tan poco como los mecánicos de Renault express( ¿tan rápido como en la fórmula uno? y yo trompetista en el Carnegie Hall) pero la verdad es que disfrutábamos.
Me fascinaba la aceitera de mi tío porque era como las de los dibujos animados, de esas que le das a un botón y lo ponen todo perdido. En mi caso no iba a ser menos. Luego siempre bronca con mi madre por "cómo se ha puesto este crío, eres un manazas eres peor que Cherri Legüis(Jerry Lewis)" y se pasaba el día llamándome "Cherri". A mí me jodía un montón, porque cuando eres sólo un mico los motes escuecen y duelen, luego en el instituto tener mote es como tener galones en el ejército, eres el más duro porque te llaman "El Tete","El Kiti","El Tuercas" o mi favorito "El Musta"(de mustacho). Aunque a otros como "El Palomino", son motes que te quitan toda la credibilidad del mundo, por su triste génesis( a nadie le gusta que encuentren sus calzoncillos con premio en un campamento de verano).
Volviendo al tema de las bicis, la fase final era limpiar la bici, yo, incapaz de recoger mis "achiperres"(robleanismo, de deberes buscadlo) era capaz por mí mismo de coger un cubo y un trapo para lavar mi BMX verde fosforito. Acababa más sucio aún. Ayer por la tarde decidí repetir el ritual. Ahora mi bici es más grande, pero no me lleva a tantos sitios( al río, al pan o a la cochera a por el coche o a recoger hierba, no más). Tampoco fardo tanto con ella porque mis amigos tienen coches nuevos con radiocassette y mil monsergas más. De todas formas, me sigue dando toda la libertad que necesito en verano.

3 comentarios:

W. dijo...

Si ya lo decía aquella película (española): Las bicis son para el verano. La mía es una pena; está en el sótano esperando una puesta a punto que no llega. Mientras llegan los mecánicos de Ferrari creo que voy a ir a comprar parches para comenzar arreglando las ruedas. Me has hecho recordar aquellas tardes a lomos de mi bici (la mia era azul).

*Por cierto, la musica pop no te vuelve triste...

>>Alize dijo...

... Yo siempre heredaba la bici de mi hermano... Menos una Motoretta roja que tuve, que me encantaba...
Y aquí aprovecho para decir: ¿Por qué las bicis de chica tienen la barra baja y las de chico alta? ¿No debería ser al revés para no "molestar"?
Besicos de limón

Mj dijo...

* Yo sigo teniendo la Motoretta roja como reliquia.


Para mí, con eso de que nunca aprendí a montar en bici, el primer momento del verano era el acercarse al borde de la piscina y, en ese microsegundo en el que estás en el aire, dudar de que, un año después sigas sabiendo nadar...

Curiosamente, me ha pasado esta mañana, en la piscina de este pueblo adoptivo que me ha tocado. La misma sensación epigástrica, el mismo alivio al sacar la cabeza del agua.
Como cuando tenía 6 años y no importaba nada más allá de los límites de esa piscina.